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REPORTAJE ECONOMÍA

LAS HIPOTECAS "SUBPRIMEN" LA ECONOMÍA

La crisis de las hipotecas basura deja de convertirse en un problema
estadounidense y se convierte en un asunto mundial que afecta a ciudadanos y empresas de numerosos países.

MAYO, 2008
Carlos Risco

Todos hemos escuchado o leído en algún medio de comunicación los conceptos de “hipotecas basura”, “hipotecas de riesgo” o “hipotecas subprime”. Pero ¿a qué se refieren los economistas cuando hablan de ellas o de la crisis que han desencadenado?

La realidad que engloba estos términos se traduce en una manifestación más del capitalismo salvaje y global y el conflicto que han desencadenado tiene unos antecedentes no muy lejanos: en la 2ª mitad de los 90, y debido al incremento del volumen de negocio relacionado con las nuevas tecnologías, EEUU se vio inmerso en una burbuja de desarrollo que propició una subida muy importante de la economía y de la bolsa. Es lo que se llamó en su momento “burbuja tecnológica”.

Desde el año 2000 hasta el 2002 esa burbuja se desinfló porque las expectativas que habían creado esas nuevas tecnologías no llegaron a cumplirse y las consecuencias directas de esa frustración se tradujeron en un descenso de las inversiones en este sector y por tanto en un brusco descenso de la economía en general, es decir, una recesión económica, que junto al atentado terrorista del 11 de septiembre, desembocó en una grave crisis monetaria, que para más inri, se acentuó por la falta de credibilidad de los americanos en ese momento crucial.

Para intentar paliar esta situación, la Reserva Federal de Estados Unidos, (FED, el organismo encargado de conducir la política monetaria del país, regular la actividad bancaria, mantener estabilidad en el sistema financiero y proveer con servicios financieros al gobierno y a entidades públicas y privadas), rebajó los tipos de interés al 1%. Esto fue un hecho histórico en la economía estadounidense ya que no se decretaba un porcentaje tan bajo desde 1958. Este descenso de los tipos consiguió que la economía del país aumentara de forma mantenida desde el año 2003 hasta el 2004.

Puesto que la economía comenzaba a volver a la tranquilidad tras el estallido de la burbuja tecnológica, la FED decidió ir aumentando de nuevo y gradualmente los tipos de interés (1,25%; 1,5%...) y poco a poco la situación fue normalizándose, lo que se tradujo en que el consumo de la población también aumentó. Esta subida del consumo provocó que se incrementara la demanda de las hipotecas (la gente quería comprarse sus casas) y aquí llegamos al quid de la cuestión. Las empresas y bancos, después de que los productos tecnológicos no le dieran los resultados que esperaban, desarrollaron un producto nuevo: las “hipotecas subprime”.

También llamadas “hipotecas basura”, este tipo de hipotecas son consideradas un producto de “riesgo” porque el banco no tiene una garantía confiable de que aquella persona a la que se le concede pueda llegar a devolver el préstamo, por la circunstancia que sea. La concesión de este tipo de hipotecas y el apalancamiento que a su vez produjeron, es decir, el aumento de la deuda que trajeron consigo, hizo que en un momento dado se llegara a un límite no esperado, un límite que se sobrepasó de tal manera que dio lugar a la crisis que nos ocupa, la crisis hipotecaria estadounidense.

En un primer momento, sus consecuencias se redujeron sólo al país americano mientras el resto del mundo asistía impasible a las noticias que llegaban desde el supergigante. Parecía que no iba a afectar al resto de los países pero poco a poco y con el paso de los meses se pudo ir comprobando que sus consecuencias también llegaron a tener una gran influencia a nivel mundial.

Las empresas que se dedicaron a otorgar hipotecas basura (aunque actualmente muchos
bancos ya se han hecho en propiedad de éstas entidades), obtuvieron la mayor parte de su financiación de los grandes bancos de inversión. Recibir estos avales exigía a las compañías que ofertaban las hipotecas subprime alcanzar una serie de objetivos financieros mínimos (con los que los bancos se garantizaban los beneficios). De no lograrse, el apoyo económico podía ser retirado de forma inmediata, dejando a la empresa indefensa ante los avatares del mercado y contemplando como única salida la liquidación y el cierre del negocio. Un claro ejemplo de esto último es New Century, tercer banco especializado en hipotecas de alto riesgo y del que hablaremos más adelante, o State Street, el mayor gestor mundial de fondos institucionales, y así, una larga lista de empresas.

Tras la fuerte subida de tipos de interés en los años que van del 2004 al 2007 (pasaron del 1% de junio de 2004 al 5,25% en 2007), muchas empresas dedicadas a este tipo de
hipotecas se encontraron con el problema lógico de la morosidad: una persona que tiene pocos ingresos es difícil que devuelva un préstamo cuando la subida de los tipos de interés es tan acentuada.

Por otra parte, conceder hipotecas no sólo se convirtió en una fuente de ingresos futuros a medio y largo plazo, sino también de ingresos casi inmediatos mediante la emisión de deuda asegurada, es decir, una modalidad de deuda que queda respaldada por una serie de activos financieros que en caso de insolvencia servirían para devolver el capital principal y los intereses a través de esas mismas hipotecas. Por ejemplo, una entidad conseguía dinero en tiempo presente mediante el lanzamiento de bonos (la llamada “titulización”, proceso por el cual se convierte el dinero proporcionado por los préstamos u otras partidas financieras, en bonos o instrumentos de deuda). Una vez lograda esa liquidez, la maquinaria se activaba de nuevo y el dinero conseguido se dedicaba a nuevos préstamos (bien a personas o bien a empresas). La clave pasaba por seguir alimentando esa dinámica con más y más hipotecas que sirvieran para emitir nuevos bonos.

El problema surgió cuando el mercado ya no se estiró más, cuando los clientes no pidieron más préstamos para comprar casas. La reacción de los bancos fue clara: bajaron sus requisitos para captar nuevos clientes, incluso sabiendo que el riesgo de que éstos no llegaran a devolver el préstamo era aún mayor. Fue entonces cuando el negocio de las subprime se disparó. Así, entre 2000 y 2006 se cuadruplicó, alcanzando casi el 13% de las hipotecas existentes en EEUU.

Conscientes pues de que estas hipotecas poseían un mayor riesgo de impago y de que, por lo tanto, el mercado exigiría más intereses a los bonos que se emitieran a partir de ellas, las entidades tuvieron una nueva idea: empaquetaron estos bonos hipotecarios junto a otros bonos, que también surgidos de hipotecas, poseeían una mayor calidad. Camuflados así salieron al mercado y las compraron otros bancos y otros inversores, pero esta forma de obtener rentabilidad comenzó a temblar cuando los impagos repuntaron en las subprime. Ahí empezaron las quiebras de las entidades que habían prestado las hipotecas.

La primera gran compañía que sufrió las consecuencias de las subprime fue New Century Financial (una de las empresas más grandes del sector hipotecario estadounidense). En un anuncio que dejó helado a más de uno, New Century daba a conocer su bancarrota técnica al no poder pagar las cantidades que debía a sus acreedores. Algo que, además, le supuso tener que hacer frente a una investigación criminal por parte de las autoridades federales estadounidenses. New Century comenzó su caída al desplomarse un 60 % en bolsa, y debido a que no cumplía los ingresos mínimos de 1 dólar que había acordado con sus acreedores. La situación final fue la bancarrota y con ella, la caída al vacío de muchas otras entidades.

Así las cosas, el destino de esta clase de compañías quedó a merced de los grandes bancos de inversión y aún más después de que los precios de la vivienda frenaran su escalada y los tipos de interés estén ahora lejos de los mínimos históricos anteriores.

Algunos economistas como Doug Kass, columnista de Real Money, declaró en el momento que los impagos de finales de 2006 se estaban convirtiendo en embargos (400.000. en 2007), y que si seguía esa tendencia, en 2008 la tasa de moralidad se superará con creces. Según Doug, entre 2006 y 2007 se pusieron un millón de casas embargadas a la venta, que se añadían a la oferta ya existente de 3,75 millones (situación que lógicamente también repercutiría sobre las empresas de construcción que seguirían perdiendo dinero en la venta de casas). Por otra parte, muchas de las personas afectadas por estas hipotecas subprime, no podrían conseguir financiación para poder comprar una casa lo que desencadenaría que la demanda del sector inmobiliario cayera también un 25%.

Los inversores y especuladores tendrían el mismo problema, y pasarían de representar el
20% del mercado a su media histórica del 5%, lo que significaría otra caída de la demanda entre el 10 y el 15%. Asímismo, el fin del ciclo económico (que consiste en la menor confianza del consumidor, la ralentización del crecimiento y una menor creación de empleo) provocaría otro 10% de caída en la demanda. En resumen: un descenso de la demanda del 50% sin tener en cuenta la sobreoferta.

El círculo vicioso terminaba con el hundimiento de la confianza del consumidor en los bancos y en la economía, el aumento del desempleo en el sector de la construcción y el fin de las refinanciaciones hipotecarias para alimentar el consumo.

Mientras el mercado mundial se pregunta qué pasará con los tipos de interés de EEUU durante este 2008, para evitar la recesión la FED ha optado por nuevas medidas a corto plazo que favorezcan el crédito. Entre ellas, se encuentra un acuerdo con el Banco Central Europeo (BCE), el Banco de Inglaterra y otras entidades centrales con la intención de hacer frente de manera coordinada a la crisis global de liquidez. Las medidas de la FED incluyen por ejemplo el lanzamiento de nuevas facilidades temporales para las subastas de dinero, destinadas a responder a las elevadas presiones en los mercados de financiación de los bancos a corto plazo. Se trata de abrir el abanico de inyección de liquidez a plazos más amplios y más colaterales. El programa también incluye el establecimiento de líneas de swaps (acuerdos de intercambio recíprocos) con el BCE y el Banco Nacional de Suiza. Además, el Banco de Inglaterra también se unió a la iniciativa de la FED de proveer de dólares a los bancos centrales de diversos países europeos para que también ellos puedan ofrecer esta divisa.

David Brown, economista de Bear Stearns en Londres, cree que "las medidas serán vistas como constructivas, como que los bancos centrales responden a la crisis del racionamiento del crédito para aliviar las tensiones del mercado”. Pero que “no escapan al hecho de que los bancos tendrán que recortar las tasas. Es un medicamento complementario para mejorar la situación", agregó.

Otra de las importantes repercusiones de esta crisis hipotecaria ha sido que la inflación ha subido con fuerza durante los últimos meses en la zona Euro, pero de forma más acusada en España. Ante esta situación, El Banco Central Europeo (BCE) cada vez se fía menos de los precios y advierte que el "período transitorio" del aumento del IPC (medida estadística de la evolución del conjunto de precios de los bienes y servicios que consume la población) puede ser "más prolongado de lo previsto".

Con este aumento del IPC (en España actualmente se encuentra al 4,7% según el dato adelantado por el Instituto Nacional de Estadística) cada vez será más caro conseguir una hipoteca. El ejemplo más claro es el índice del Euribor a 12 meses (el miércoles 04 de Junio de 2008 se encontraba ya al 5,107%), la referencia a la que están vinculadas tres de cada cuatro hipotecas de tipo variable en las que la cuota se reajusta en cada fecha de revisión del tipo de interés -generalmente la revisión es anual-, por lo que cuanto más altos estén los tipos de interés por el consumo de la gente, más dinero tendrán que pagar por su hipoteca.

Según Pedro Calvo, periodista de El Economista, “la desconfianza en todo el sector financiero, que dificulta que los bancos tengan dinero y no lo puedan prestar ni a las empresas ni a las familias, es una consecuencia que agrava el impacto en la economía real. Al mismo tiempo, como los bancos disponen de menos dinero, éste es más caro, un impacto que tensiona el Euribor a 12”.

Lo que se puede observar en España, es que la crisis no ha afectado tanto como en EEUU, pero tras el segundo cuatrimestre de 2007 en el que se comenzó a notar seriamente sus consecuencias, este principio de año está realmente agitado porque queda patente que la gente gasta menos o prefiere ahorrar o que simplemente no tiene dinero. Un claro ejemplo de ello es el dato que salió el 1 de abril de 2008, en el que se hacía público que las matriculaciones de coches se hundieron en marzo, desplomándose un 28,2% respecto al mismo mes de 2007, un descenso que es la mayor caída desde abril de 1993.

Respecto a la vivienda, el último trimestre del 2007 la venta de pisos cayó un 65%, un dato que muestra la desconfianza del consumidor ante el panorama económico en el que nos encontramos, y que deja ver que la gente prefiere alquilar antes que comprar una casa, ya sea porque no tenga dinero o porque le resulte más barato. Otro ejemplo que se puede observar en estos momentos es la multitud de ofertas que presentan las compañías de viajes, los supermercados, las tiendas de ropa, las compañías telefónicas… que deja ver de otro modo que el consumo ha descendido considerablemente. Ante esto, lo que hacen las empresas para no perder dinero, es optar por la vía de las promociones, unas promociones que están alargando lo máximo posible para intentar enganchar a los compradores que ahora prefieren actuar con cautela.

Uno de los efectos de la crisis que tiene doble filo es el valor del Dólar y del Euro, ya que actualmente, la divisa europea ha superado con creces al Dólar, y 1€ equivale a más de 1,50$ acercándose en ocasiones a la cifra de 1,60€ logrando máximos históricos. Esto es positivo para los europeos, ya que a la hora de comprar algo en lo que empleen el Dólar, evidentemente les sale más barato, pero también tiene otra cara, ya que según Pedro Calvo “esto es algo que encarece nuestras exportaciones y puede afectar a la actividad empresarial y a la creación de empleo”.

Por último, el Ministro de Economía, Pedro Solbes, anunció en abril de 2008, un plan de medidas que supondrá una inyección de 10.000 millones de euros para la economía española, buscando frenar la desaceleración en la que nos encontramos. Para ello, utilizará una serie de iniciativas que afectarán tanto a las personas como a las empresas, con el único objetivo de reflotar la economía española y afrontar la situación lo más “fácil” posible.

La realidad es que de un hecho aislado ocurrido en EEUU, está teniendo a la larga consecuencias muy graves y de repercusión global, debido a la globalización de mercados que existe actualmente. Los bancos nacionales están intentando suavizar la gravedad de esta etapa económica con la aportación de dinero público que fortalezca las inversiones, y por su parte, los grandes bancos mundiales como la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra alertan sobre lo que se nos viene encima, anuncian que el crecimiento se frena, pero en realidad pocas represalias se llevan a cabo sobre los responsables del desencadenamiento de la crisis.

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